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domingo, 4 de agosto de 2013

¿Qué pasa con la Industria?

En los últimos trimestres el crecimiento de la industria ha sido negativo o muy poco, esto tiene preocupados a gremios de empresarios, gobierno y académicos que han empezado a analizar esto y tomar diferentes medidas para revertir esa tendencia a la baja.

Para el destacado economista José Antonio Ocampo, la desindustrialización que atraviesa el país se debe a una excesiva firma de TLC cuando el país no tiene una muy buena capacidad productiva, sumado a la revaluación del peso frente al dólar, además de señalar la influencia del boom-minero energético en este proceso, coincidiendo con el grupo de Macroeconomía Aplicada de la Universidad de Antioquia, en cabeza del profesor Mauricio López. Según este grupo, la inversión extranjera, así como los esfuerzos del gobierno, se han concentrado en el sector minero-energético, siendo este un sector intensivo en capital físico, pero no en mano de obra, la entrada masiva de capitales genera entonces una sobre-evaluación de la moneda, afectando directamente las exportaciones, por lo que advierten de síntomas de enfermedad holandesa.

Además, la política industrial colombiana se ha basado en el paternalismo a los sectores industriales, concedientes miles de millones de pesos en beneficios, lo que no potencia la productividad ni la competitividad de las empresas, por tanto, la industria colombiana no esta preparada para afrontar tantos TLCs que les exigen tener un alto nivel de productividad y competitividad, por lo que el economista Juan Mauricio Ramirez, actual subdirector de Fedesarollo, sugiere que la política industrial se enfoque en desarrollar la competitividad más que en acciones paternalistas. Sin embargo, esa competitividad no solo es al interior de las empresas, también depende de la infraestructura disponible en el país, la cual tiene un enorme atraso respecto a otros países.

Recientemente, por los pésimos resultados del sector, el gobierno nacional lanzó el PIPE (Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo), este plan, sumado al anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos de no emitir más dólares, ha permitido que el dólar se estabilice en las últimas semanas al rededor de los 1900 pesos, que es un gran alivio para los exportadores. Además se anunció la inversión de cerca de 1 billón de pesos en infraestructura vial y renovación del parque automotor de carga.

De otro lado, el gobierno sigue siendo proteccionista, se quitó la sobretasa de energía y gas para la industria, se adelantó la reducción de los parafiscales a 4% y se congelaron los aranceles hasta 2015 para materias primas no producidas en el país. Además, el Ministro de Hacienda, anunció que se había cerrado el ciclo de los TLCs, haciendo una analogía: "ya se tienen las autopistas, ahora tenemos que poner carros a transitar en ellas", lo que celebró José Antonio Ocampo. También se tienen como grandes proyectos de infraestructura, las autopistas de la montaña, la adaptación del rio Magdalena para hacerlo navegable y mover gran cantidad de carga por este medio y la construcción y re-activación de importantes ferrocarriles.

El país necesita urgentemente la recuperación de su sector industrial, pues es uno de los sectores que más empleo genera en el país, la fortaleza que se ha tenido en la diversificación de la industria no se puede descuidar y habrá que re-evaluar las políticas actuales de industrial para poder hacer frente a los Tratados de Libre Comercio, pudiendo aprovechar dichas autopistas como dice el Ministro Cárdenas.

viernes, 28 de junio de 2013

¿El dinero o la vida?: Las farmacéuticas

Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, todo ser humano tiene derecho a la vida[1], prevaleciendo este derecho sobre los demás, tal como lo establecen la mayoría de Constituciones del mundo. Sin embargo, una cosa es lo que dicen las leyes, y otra lo que verdaderamente es. Escribo este artículo con la pregunta ¿Qué es más importante: la vida o el dinero?, lo más normal es que todos respondiésemos a esa pregunta con la vida, pero otra vez, hay una gran distancia entre el discurso y lo que practicamos.

Las farmacéuticas son en principio, empresas que se crean con fines de lucro cuyo objeto social es el de preservar y mejorar la calidad de vida de las personas, es decir, ellas ganan dinero ayudando a las personas a vivir más y mejor. Pero entonces, ¿en qué punto empiezan a abandonar su admirable objeto  social?: es fácil de responder, en el momento en que la vida pasa a ser algo secundario, una simple mercancía, y el dinero se convierte en lo fundamental.

En el 2011, en el mundo las farmacéuticas vendieron 1,08 trillones de dólares, y para el 2020, se espera que vendan 1,6 trillones de dólares[2], en Colombia, para el año 2011, solo por el canal de distribución comercial, es decir, lo que se vende por medio de farmacias, tiendas y supermercados, fue de 4 billones de pesos[3], según estimaciones, esto representa el 60% de sus ventas, mientras que el canal institucional otro 40%. Para 2010, se registraban en total de 7,2 billones de pesos en ventas de las farmacéuticas[4].
Estas grandes ganancias, están sustentadas en el tinte monopolista de la industria farmacéutica, a las empresas se les otorgan patentes concediendo el derecho de explotación exclusivo de ciertos medicamentos. Como la demanda de medicamento es bastante inelástica, es decir, la variación de la cantidad demanda es poca respecto a la variación del precio (popularmente: la necesidad tiene cara de perro), estas empresas, abusando de su posición monopolística, suben el precio, a tal punto, que se vuelve inaccesible para muchas personas de bajos ingresos, o le cuesta millonarios recursos al estado, desangrando el presupuesto  público.

Claramente, la intención de todo negocio es mantener a sus clientes y ganar más, y al parecer, eso es precisamente lo que está haciendo la industria farmacéutica, es decir, evitar que los pacientes se curen definitivamente, o bien, generando efectos secundarios para que posteriormente requieran otros medicamentos y tratamientos. ¿Han perdido su objeto social?, pues en vez de preservar y mejorar la calidad de vida, estarían haciendo todo lo contrario, solo por ganar dinero. Sin embargo, esto no se puede generalizar ni tampoco documentar con fuentes académicas, pues hay intereses de por medio que impiden la realización de investigaciones.

Hay un caso, que ha sido muy controversial en las redes sociales y en los Estados Unidos, es el caso del Dr. Burzynski, a través de un documental, narra la historia que ha tenido que pasar con un tratamiento experimental contra el cáncer, mostrando los resultados que ha tenido y la persecución que ha tenido por parte de las autoridades estadounidenses, entre ellas la FDA (Food and Drog Administration), la Texas Medical Board y el NCI (National Cancer Institute), estas entidades han interpuesto decenas de demandas contra el doctor y su clínica, y en todas ellas, este ha sido absuelto.


Según denuncia el documental, la FDA pasó a formar parte de la nómina de las farmacéuticas, pues por cada medicamento aprobado, la FDA recibe un pago; para el Dr. Burzynski y algunos de sus colegas, las farmacéuticas presionan por la no aprobación de su tratamiento  puesto que dejarían de recibir millonarios recursos producto de la venta de quimio y radioterapias. Sin embargo, muchos de los críticos de Burzynski dicen que lo único que hace es cobrar altas sumas de dinero a sus pacientes, puesto que al ser un tratamiento experimental los planes médicos no lo incluyen, estafando y jugando con la esperanza de sus pacientes. Según estadísticas del Dr. Burzkynski su tratamiento tiene entre un 25%-50% de efectividad y no deja efectos secundarios severos, en contrate con las quimio y radio terapias con un 1% de efectividad y múltiples efectos severos y permanentes. [5]

El debate dentro de la Economía de la Salud es bastante amplio y profundo, la prestación del servicio de salud acarrea grandes costos, el dilema es que se está privando a la gente de un derecho fundamental como lo es la vida, se tratando la vida como una mercancía más, desde mi perspectiva esto no debería ser así. Lo que han sugerido múltiples personalidad es el de tratar de reducir los costos que conlleva la salud, pero no limitando los tratamientos, sino utilizando las herramientas del mercado al máximo: los tratamientos especializados son costosos porque hay muy pocos médicos especialista, la solución entonces, es aumentar el cupo en los posgrados en medicina; los medicamentos son muy costosos porque las patentes crean un monopolio, este es un tema más delicado porque colocar precios máximos demasiado bajos, podría desestimular la investigación, sin embargo, es algo que debe hacerse, establecer un límite de ganancia en estos medicamentos.

Finalmente, la invitación al lector para que comente y comparta el artículo, así como para que vea el documental del Dr. Burzkynski y se documente también con otras fuentes.



martes, 23 de abril de 2013

El nuevo ministro de finanzas de Venezuela y sus principales retos

Una de las primeras decisiones de Nicolás Maduro como presidente de en propiedad de Venezuela fue dividir el Ministerio Popular de Planeación y Finanzas en dos: el Ministerio de Planeación y el Ministerio de Finanzas[i], dejando al anterior ministro de esa cartera, Jorge Giordani, en el cargo de Ministro de Planeación y nombrando como nuevo ministro de finanzas a Nelson Merentes, quien se venía desempeñando como presidente del Banco Central de Venezuela. Muchos analistas consideran que es un buen cambio pues permitirá tener en el cargo a una persona más pragmática para afrontar los graves problemas de la economía venezolana que analizaremos más adelante[ii].

¿Quién es el ministro que sale?

Jorge Giordani, quien ocupaba hasta hace poco tan importante cartera en Venezuela, no es economista ni tiene una carrera muy afín con las ciencias económicas, es por el contrario, un ingeniero electrónico de la Universidad de Bologna (Italia) con Doctorado en Planeación de la Universidad de Sussex (Inglaterra) [iii]. No nació en Venezuela, sino en República Dominicana, hijo de un emigrante italiano que huyo hacia allí por la II Guerra Mundial y de una venezolana nacida en España; por esto es que él dice que se puede considerar con cuatro nacionalidades: dominicano, italiano, español y venezolano[iv].





Pero...¿Quién es el nuevo ministro?

Nelson José Merentes Díaz es un matemático de la Universidad Central de Venezuela, con doctorado en matemáticas con énfasis en economía y finanzas de la Universidad de Budapest (Hungría), se venía desempeñando como presidente del Banco Central de Venezuela y antes había sido también ministro de finanzas y de ciencias y tecnología, como también profesor de la Universidad Central de Venezuela[v]. Es considerado uno de los “tanques” chavistas por su cercanía con el fallecido mandatario Hugo Chávez, al igual que con el actual presidente y por su reconocida trayectoria política y académica[vi].

¿Cuáles son los principales retos de Nelson Merentes?

Venezuela ha aumentado la igualdad en el periodo del fallecido presidente Hugo Rafael Chávez Frías, al pasar de tener un Coeficiente de Gini en 1999 de 0,4772 a un 0,3902 en 2011[vii] y de reducir el porcentaje de población pobre de un 62,1% en 2003 a la mitad con 31,9% en 2011[viii], pero esto ha traído consigno no solo beneficios para población sino también graves problemas económicos para el país que ponen en riesgo la sostenibilidad del estado socialista, a continuación destacaré algunos que suponen un reto para el nuevo ministro.

El principal problema que se destaca es que a pesar de la distribución más equitativa de los ingresos, estos no han crecido significativamente en los últimos años, es decir se ha aumentado la equidad pero no la eficiencia. Sin embargo, Venezuela ha aumentado significativamente el gasto público, en 2012 se llegó a un 42% respecto al PIB[ix], y es ahí donde la brecha entre los ingresos y los gastos crecen, Venezuela ha logrado sostener su alto gasto público por la petrolera PDVSA, pero ha sacrificado reinversión en la empresa para así crecer la producción por entregar el dinero a programas sociales, prueba de esto es la explosión de una refinería en 2012, según se cree por falta de mantenimiento en las instalaciones; a pesar de los altos ingresos provenientes del petróleo, ya se ve que Venezuela ha tenido que recurrir a préstamos externos para financiar su alto gasto, tal que en los últimos cinco años el Banco de Desarrollo Chino le ha prestado al vecino país unos $42.500 millones de dólares en los últimos cinco años, por lo que según estimaciones de firmas consultoras el déficit fiscal en Venezuela respecto al PIB es del orden del 9% al 12% y creciendo[x].

Ahí no para todo, el ministro tendrá que ponerle solución a la alta inflación que aqueja al país, que para el año 2012 se estimó en 20,1%[xi], que según expertos se debe a la fuga de capitales extranjeros que dejan al país venezolano sin divisas suficientes y que por eso han tenido que recurrir al control cambiario y la continua devaluación del Bolívar como instrumento para bajar un poco la inflación, medidas que son tomadas a la ligera sin mucha planeación[xii]. Esto es algo que Nicolás Maduro sabe y así lo ha expresado: “Necesitamos gobernar la economía, una economía compleja. De transición al socialismo. Tenemos que ir al control de la inflación. Me decía Merentes que podemos controlar la inflación en un dígito”[xiii].


El nuevo gobierno tendrá que revisar también importantes cuestiones como el control cambiario, que muchos acusan como el causante de los males en la economía venezolana; los subsidios en petróleo que se dan a países con regímenes socialistas con el objetivo de expandir la “revolución bolivariana”; examinar los precios de PDVSA, que son los de los más bajos del mundo; evitar la escasez de productos básicos de la canasta familiar aumentando la producción de estos en el país, tanto en el sector industrial como de agricultura; mejorar los servicios públicos domiciliarios; entre otros[xiv][xv].


En general, Venezuela se enfrenta al reto de hacer viable un proyecto socialista en un mundo capitalista, donde los recursos son limitados y no alcanzan para satisfacer todas las necesidades de la población. Para poder continuar con el socialismo que representa un alto gasto público, deberá hacer grandes revisiones de todo tipo en aras de aumentar la productividad del país y aumentar la “torta” y que finalmente a cada uno le toque un pedazo mayor de esta, como es el objetivo del gobierno del vecino país. Al lector le dejo la siguiente pregunta para que reflexione y comparta sus comentarios: ¿Es posible el socialismo en siglo XXI?.